Descubrimientos Semanales: Jorge Cajías, Quelle Rox, Liana Condor, Jimmy Kraft, REBBY, Grimson.

Dale la vuelta al globo en 6 canciones con este mapamundi sonoro de artistas emergentes para tu disfrute.


Jorge Cajías - “No Sé Si Te Odio”

Un folk rock pesado, dinámico y teatral sobre la línea fina entre el enojo y la envidia. La canción alterna entre una marcha hacia el campo de batalla durante el riff principal y un puente que incita una contemplación etérea y existencial. La percusión restringida da un sentido de propulsión y momentum sin estallar hacia algo triunfal o melodramático. Sirve muy bien para mantener un aura ambiguo y enigmático que contrasta con el sentimiento asertivo, confiado y grueso de las guitarras. Ese grosor se enfatiza con la potencia unísona de acústicas y eléctricas proveyendo una agresión transparente, consolidada también en la voz.



Quelle Rox - “fck a fboi”

Esta aparente prima lejana de Kali Uchis nos trae un tema satírico sobre macharranes sedientos que dejan mensajes de voz patéticos a las tantas de la madrugada. La canción viene envuelta en una producción soñolienta, drogada y rebajada, características que se vuelven más pronunciadas a mitad de camino. Poco a poco, se le va pegando más el freno a toda la ambientación de la pista. Viene repleta de teclados opacos, acordes estirados y voces graves que parecen tomar inspiración de la estética altamente manipulada del vaporwave.



Liana Condor - “Lament For Atahualpa”

El cantautor inglés Liana Condor va filtrando tradiciones y folclore latino a través de la autonomía de los loops. La percusión minimalista y el riff fundamental parecen conjurar en el ritmo una cumbia sutil, llevadera y espaciosa. Debido a la naturaleza cíclica de los loops, hay una estructura y ambientación hipnótica quasi chamánica. La estructura de las letras adquieren una cualidad tipo mantra pues se mantienen dentro de una misma métrica y dicción durante la mayoría de la canción. El color peculiar de flautas peruanas amontonándose una encima de la otra, meciéndose junto a las armonías vocales y la fluidez del solo de guitarra proveen un desvío de la repetición.



Jimmy Kraft - “Stonefruit”

Un jazz dulce y suave en su exterior que se desborda de finura y sensualidad. Es difícil arruinar esta receta. La batería flota con gracia y gentileza a paso de gato sigiloso, mientras que el piano ancla a toda la banda con seguridad y convicción. Hay momentos breves pero fascinantes donde la banda entera ejecuta ponches apresurados e inesperados solo para volver a caer en su vaivén relajado, reiterando su dominio total de la pista. Los vientos son diestros y fluidos durante sus solos iniciales, eventualmente creciendo y floreciendo con las voces acopladas para animar la vibra entera de la canción. Tanto la producción como la ambientación es absolutamente exquisita.




REBBY - “love like before”

Una oda pop a la nostalgia de un amor que ya no es con toques de soul y r&b. El ritmo es bien pronunciado con un ponche firme y precisión estática como máquina de fábrica. Los sintetizadores ondean y ondulan y se sienten vivos en la manera que se acercan y se alejan rápidamente en la mezcla. El arreglo coral está cargado de adornos vocales sustanciosos y melodiosos que ocupan posición central en la canción. Alargan y rellenan mucho del espacio que deja la dinámica más stacatto de la instrumentación. Con todo y ese brillo, se nota al fondo del tema una emotividad que provoca curiosidad en explorar las posibilidades de un arreglo más íntimo y casero.



Grimson - “Chimney Sweeper”

Indie rock psicodélico que evoca imágenes sesentosas mediante una densidad armónica e instrumental. La producción es grandiosamente sinfónica con muchas capas de sonido para absorber y sumergirse en ellas. Cualquier devoto de los Beatles se va sentir muy en casa con las voces plácidas y acurrucadas de la canción. En los coros las voces toman un rol mucho más jocoso y juguetón. El departamento de teclados parece también homenajear a los fabulosos cuatro, alternando entre el retumbe característico del grand piano, las flautas emblemáticas del mellotron y el aura monárquico del clavecín. Violines, al igual que distintas guitarras acústicas y eléctricas, se alzan en la mezcla durante momentos claves para elevar y enaltecer los espíritus de esta odisea auditiva.